De Marcos Cipac se sabe que fue un tlacuilo (un escriba) y un cronista visual, “quien, según refieren algunos historiadores, fue el autor ignorado por narrativas oficiales de la imagen de Tonantzin-Guadalupe”.
Tras rastrear la huella histórica de Marcos Cipac –nacido antes de la Conquista española– fue convertido en el personaje del unipersonal Yo, Marcos, documental escénico que integra biodrama, archivo visual y ficción que lo reimagina en diferentes momentos de su vida, explicó el actor Alberto Juárez, quien encarna al artista indígena.
Se abordan aspectos que van desde la caída de Tenochtitlan, hasta “la noche del artista”, cuando dará a luz a su emblemática obra, la imagen de la Virgen de Guadalupe, símbolo identitario y cultural mexicano.
El espectáculo, escrito por Adriano Madriles y dirigido por el documentalista Omar Flores Sarabia, ofrecerá temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (CCB), a partir del 16 de abril.
Cuenta con la actuación e idea original de Alberto Juárez, así como con diseño de iluminación, video y multimedia de Omar Flores Sarabia.
Se recurre a la utilería de barro rojo zapoteco de Emerenciana Aquino, así como al diseño de títeres y máscaras de Alberto Juárez.
El actor, en charla, contó que su personaje de Marcos Cipac, es un artista indígena, quien “fue el autor probablemente del símbolo cultural mexicano más importante, que combina los signos de una diosa ancestral con los de una virgen católica”.
Agregó: “Cipac fue un tlacuilo, un escriba de códices sagrados, quien nació –se dice– en 1517. Precisamente, entre los desafíos para plasmar el texto se corroboró que existe muy poca información biográfica o fuentes históricas confiables que nos confirmaran la existencia de este personaje.