El cardenal George Pell, extesorero del Vaticano, advirtió que la Santa Sede, considerado el Estado más pequeño del mundo, enfrenta el riesgo de “quebrar” lentamente a menos que controle los crecientes déficits financieros, sin embargo, se mostró esperanzado en que su sucesor en el cargo se libre de la resistencia a la reforma que, según dijo, le frustró.
Pell, de 79 años, fue absuelto de cargos de abuso sexual en su Australia natal en abril. Su libro ‘Prison Journal’, publicado este mes, relata sus 13 meses en confinamiento solitario en celdas diminutas después de uno de los juicios más divisivos en la historia del país.
En una entrevista de 90 minutos en su departamento de Roma, situado frente a una puerta del Vaticano, Pell habló de sus momentos más oscuros, cómo su fe le impidió caer en la desesperación, el daño que causó el escándalo de abuso sexual a la Iglesia y la situación actual del Vaticano.
Mire, estuvo mal, no fue como una vacación, pero no quiero exagerar lo difícil que fue. Pero hubo muchos momentos oscuros», dijo a última hora del lunes, vestido con un traje negro de clérigo con una cruz plateada colgada del cuello.
El papa Francisco nombró a Pell, exarzobispo de Sidney, en 2014 para encabezar el recién creado Secretariado de Economía y le dio el mandato de limpiar las turbias finanzas vaticanas.
Pell fue a Australia en 2018 para enfrentar cargos y nunca reanudó sus funciones en el Vaticano. Regresó a Roma en septiembre y se ha reunido con su sucesor como tesorero, el sacerdote jesuita Juan Antonio Guerrero Alves.