El número de inmigrantes indocumentados detenidos por Estados Unidos es más del doble que al final de febrero, casi 27 mil personas para el 22 de julio, de acuerdo con los datos más recientes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas. Eso supera los 22 mil detenidos en julio pasado durante el mandato del entonces presidente Donald Trump, aunque sigue muy por debajo del récord de agosto de 2019, cuando había más de 55 mil detenidos, según datos del ICE.
El aumento de las detenciones es doloroso para los aliados proinmigración del presidente estadunidense, Joe Biden, que esperaban que cambiara la dura estrategia de su predecesor. Biden prometió en su campaña poner fin a la detención “prolongada” y el internamiento de inmigrantes en prisiones privadas, que alojan a la mayoría de las personas retenidas por ICE.
Estamos en un momento muy extraño con él’’, dijo Silky Shah, director ejecutivo de Detention Watch Network, que hace campaña para acabar con la detención de inmigrantes. “Aún hay tiempo para cambiar las cosas, pero por ahora sus políticas no han estado a la altura de sus mensajes de campaña”, agregó. Además, aumentaron las denuncias de abusos.
Tal es el caso de Alexander Martínez, quien dice que huyó de la homofobia, la persecución del gobierno y la pandilla MS-13 en El Salvador, pero lo que encontró fueron abusos y acoso en el sistema estadunidense de detención de inmigrantes. Desde que cruzó la frontera de forma ilegal en abril, el salvadoreño de 28 años ha pasado por seis centros distintos en tres estados, se contagió de covid-19, recibió insultos racistas y abusos de guardias y sufrió acoso de otros detenidos por ser homosexual.