El secretario de Transporte de los Estados Unidos, Pete Buttigieg, envió una carta el domingo al director ejecutivo de Norfolk Southern, advirtiendo que la compañía ferroviaria de carga debe “demostrar un apoyo inequívoco a la población” de East Palestine, Ohio, y las áreas circundantes luego que el descarrilamiento de un tren en llamas causó la liberación de sustancias químicas y preocupaciones sanitarias entre los residentes.
“Norfolk Southern debe cumplir con su compromiso a todos los residentes —y también debe cumplir con su obligación de hacer lo que sea necesario para dejar de poner en riesgo a comunidades como East Palestine”, escribió Buttigieg. “Este es el momento adecuado para que Norfolk Southern tome una postura de liderazgo dentro de la industria ferroviaria, cambiando a una postura que se centre en apoyar, y no frustrar, los esfuerzos para elevar el estándar de la regulación de seguridad ferroviaria de Estados Unidos”.
El gobernador de Ohio, Mike DeWine, dijo el viernes que los productos químicos que se derramaron en el Río Ohio ya no son un riesgo, si bien la población asegura sufrir dolores de cabeza constantes e irritación de ojos. Las autoridades estatales planean abrir una clínica médica en el pueblo de 4 mil 700 habitantes para analizar sus síntomas, a pesar de las reiteradas afirmaciones de que las pruebas del aire y el agua no han mostrado signos de contaminantes.
Aun así, persiste la incertidumbre sobre las consecuencias de un descarrilamiento que ocurrió hace aproximadamente dos semanas.