El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, no impugnará su derrota electoral y se dirigirá a la nación, con lo cual podría calmar las protestas de partidarios que han bloqueado carreteras en muchos estados de Brasil, junto con camioneros que demandan que el líder de extrema derecha impugne la victoria del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en las urnas.
Bolsonaro no ha hecho comentarios públicos hasta el momento sobre el resultado del balotaje ni ha llamado a Lula, pero el ministro Faria dijo a Reuters que se esperaba que Bolsonaro se reúna con los integrantes del Supremo Tribunal Federal antes de emitir su discurso a los brasileños inconformes.
Los aliados políticos de Bolsonaro, incluido su jefe de gabinete Ciro Nogueira, ya comenzaron a establecer contactos con el equipo de Lula para discutir una transición pacífica. Algunos, incluido el presidente de la cámara baja, han dicho públicamente que el gobierno debería respetar el resultado de las elecciones.
Los camioneros, que se han beneficiado de la reducción de los costos del diésel por parte del mandatario, constituyen un grupo electoral clave de Bolsonaro y en el pasado han perturbado la economía de Brasil con el cierre de carreteras. En tanto el supremo tribunal de Brasil ordenó a la policía despejar decenas de cierres de rutas instalados por los partidarios del presidente en protesta por la derrota en las urnas.
La Policía Federal de Caminos (PRF) dijo que los camioneros estaban bloqueando las carreteras en cientos de puntos, parcial o totalmente, como parte de protestas que se extendieron a al menos 21 estados de Brasil. Agregó que otros cientos de bloqueos de rutas habían sido despejados.
Algunos camioneros han publicado videos en los que pedían un golpe militar para impedir que Lula, un izquierdista que fue presidente de Brasil entre 2003 y 2010, asumiera el cargo.