De acuerdo al encargado del Departamento de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos, la República de China es la mayor amenaza para la democracia y la libertad en el mundo desde la Segunda Guerra Mundial: “La inteligencia es clara: Pekín tiene la intención de dominar a Estados Unidos y al resto del planeta en el ámbito económico, militar y tecnológicamente».
Ratcliffe, un excongresista republicano designado por Trump para el puesto más alto de espionaje de Estados Unidos la primavera boreal pasada, dijo que China representa «la mayor amenaza para Estados Unidos en la actualidad y la mayor amenaza para la democracia y la libertad en todo el mundo desde la Segunda Guerra Mundial».
Dijo también que había transferido recursos dentro del presupuesto federal anual de 85.000 millones de dólares asignado a la inteligencia para aumentar el enfoque hacia China.
Ratcliffe acusó al espionaje económico de China de «robar, replicar y reemplazar». Explicó que la estrategia intenta que las entidades chinas roben propiedad intelectual de las empresas estadounidenses, la copien y luego reemplazan a las empresas estadounidenses en el mercado global.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo el miércoles que las acusaciones estadounidenses de robo de tecnología eran «ridículas».