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El sismo de magnitud 7.8 grados Richter que se registró esta semana, dejó 29 mil 605 muertos en el sur de Turquía, informaron autoridades del organismo público de gestión de catástrofes de ese país, a los que se añaden 3 mil 574 fallecidos en Siria. No obstante, según la ONU, la cifra final podía ser dos veces mayor por la magnitud del desastre que dejó el movimiento telúrico.

Por cierto que el rabino jefe de Safed, Shmuel Eliyahu, afirmó que el terremoto de Turquía y Siria que se ha cobrado casi 40 mil vidas es un «castigo divino« que «limpia el mundo y lo hace un lugar mejor».

El rabino ha publicado una columna en el periódico conservador religioso Olam Katan en el que compara el terremoto con la muerte de las fuerzas egipcias en el mar Rojo durante el Éxodo judío recogido en el Antiguo Testamento.