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El jefe de ayuda de la ONU, Martin Griffiths, afirmó en la víspera que cerca de 2 millones de niños corren el riesgo de morir de hambre debido a que el Cuerno de África (Kenia-Etiopia-Somalia) enfrenta una de sus peores sequías en los últimos 40 años y podría repetirse la hambruna de hace una década que mató a cientos de miles de personas.

En una conferencia de donantes a puerta cerrada celebrada en Ginebra, Suiza, Martin Griffiths dijo que la organización de Naciones Unidas sólo tenía una parte de los mil 400 millones de dólares que necesita para responder a la sequía.

«La dura verdad que debemos reconocer hoy es que nos encontramos de nuevo en una carrera contra el tiempo para evitar la pérdida de vidas a gran escala en 2022, y no disponemos de los recursos necesarios para ello. Debemos actuar ahora sin lamentarnos. Hay vidas que literalmente pende de un hilo».