El gobierno de los Estados Unidos aumentó la presión sobre el gobierno autoritario de Daniel Ortega en Nicaragua, al prohibirle a los ciudadanos estadounidenses hacer negocios con la industria aurífera del país centroamericano, amenazando con restricciones comerciales y retirándose las visas a unos 500 allegados del gobierno de Washington.
Es la más reciente y quizás la más agresiva medida de Estados Unidos para castigar al ex líder guerrillero sandinista por sus continuos ataques contra la democracia y los derechos humanos de los nicaragüenses y por su cooperación en materia de seguridad con el gobierno de Rusia.