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El gobierno de Francia autorizó la llegada de pasajeros y mercancías provenientes de Gran Bretaña, sin embargo, se vigila que las personas presenten pruebas negativas de coronavirus; con ello las autoridades se flexibilizan ante el bloqueo por una nueva cepa de Covid-19, que dejó miles de camioneros varados y temores de desabastecimiento.

Las personas que lleguen de Gran Bretaña deben haberse hecho una prueba del virus capaz de detectar la nueva variante, según un acuerdo cerrado por la noche tras 48 horas de frenéticas negociaciones entre autoridades francesas, británicas y de la Unión Europea.

Países dentro y fuera de Europa empezaron a cerrar sus fronteras a Gran Bretaña el domingo, al día siguiente de que el primer ministro británico anunciara que la nueva variante era un factor crucial en un brusco repunte del virus en Londres y el sur de Inglaterra, e impusiera nuevas medidas de confinamiento.

La empresa que gestiona el Eurotúnel dijo el miércoles que se estaban haciendo pruebas a los conductores que esperaban en la autopista al puerto inglés de Dover, pero que recuperar la normalidad tras el enorme atasco podría tomar algún tiempo.

En el lado inglés se desplegaban soldados y rastreadores oficiales para poner en marcha el programa masivo de pruebas y facilitar el proceso. Cualquiera que entre a Francia desde Gran Bretaña debe presentar un negativo en una prueba realizado menos de 72 horas antes del viaje.

En el condado sureño de Kent podría haber unos 4.000 camiones esperando, indicó el secretario británico de Comunidades, Robert Jenrick, que instó a otros camioneros a no dirigirse a la región hasta que se hubiera despejado el atasco. Hacer pruebas a todos los conductores para que puedan viajar a Francia tomará “unos pocos días”, dijo.