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Durante el foro virtual sobre el Proyecto de Iniciativa en materia de trabajo reeducativo con hombres que ejercen violencias contra las mujeres, se habló sobre la responsabilidad masculina, “pues son ellos los que están sobrerrepresentados en las estadísticas como responsables de violencia en hogares, violencia sexual, feminicidios, y las mujeres no pueden seguir respondiendo por ellos”. Propusieron armonizar criterios de trabajo reeducativo con hombres que han ejercido violencia contra mujeres y niñas y responder a su complejidad. Se busca una transformación individual y colectiva que vaya más allá de la sanción legal y punitiva, y al mismo tiempo permita un proceso de transformación social que inicie desde los hombres.

La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia contempla esta medida, pero hay inconsistencias, vacíos y posibilidades de mejora para hacerla efectiva y es que “la realidad mexicana ha comprobado ser violenta contra las mujeres en este país” y se manifiesta como expresión de las desigualdades sociales basadas en el género; además, las violencias contra mujeres y niñas configuran un abanico de espacios y culturalidades que evidencian la falta de seguridad y justicia. En 2020 había 13 entidades federativas con Declaratorias de Alerta de Género por parte de la Secretaría de Gobernación, y para este año aumentaron a 18; la violencia familiar alcanzó cifra récord en mayo de 2021 con casi 24 mil casos.

Además, en 2020 se alcanzó una cifra récord de delitos sexuales con más de 54 mil casos reportados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, y en los primeros cinco meses de 2021 los feminicidios aumentaron 7.1 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, por lo que el recrudecimiento de las violencias se ha advertido desde hace varios años, “por eso nos esforzamos en crear leyes, políticas públicas.

Se debe reconocer el feminicidio como emergencia nacional

La diputada Wendy Briceño Zuloaga (Morena), secretaria de la Comisión de Igualdad de Género, señaló que debe haber una responsabilidad del Estado en estos temas, y las mujeres hemos señalado que se debe reconocer el feminicidio como emergencia nacional y colocarlo como una prioridad que atraviese todas sus acciones, instituciones y presupuestos. Expresó que es necesario discutir y poner en el centro “al machismo potencialmente feminicida, o al sistema patriarcal como esa emergencia que debemos discutir para empezar a atenderla en consecuencia”.

Reconoció que se ha avanzado a través de los años, se ha generado conocimiento, debate, discusiones presupuestales, en todo lo que tiene que ver con la progresividad de derechos de niñas y mujeres, pero “necesitamos ahondar ahora en otras discusiones para avanzar socialmente”. Indicó que en esta Legislatura se buscó colocar sobre la mesa de las discusiones fundamentales los avances impostergables de las mujeres y visualizarlos, “pero cuando hablamos de violencias y generadores de las violencias, es un tema en el que ha faltado discusión”.

Por su parte, el director general de Género y Desarrollo, AC, Mauro Vargas, dijo que se define el trabajo reeducativo con hombres que ejercen violencia contra las mujeres como un proceso reeducativo, en el marco de la prevención primaria, mediante el cual los agresores trabajan para erradicar creencias, prácticas y conductas que posibilitan, justifican y sostienen el ejercicio de las violencias contra las mujeres. Señaló que la prevención implica procesos educativos con los niños en diferentes ámbitos de la sociedad y sectores del Estado, para propiciar la articulación de esfuerzos y que cualquier violencia cese y se garantice la no repetición, “pero no podemos hacerlo si los hombres no asumen sus procesos y su responsabilidad individual y colectiva, más allá de la que se le determine como parte de un debido proceso”.