México y fabricantes de armas de Estados Unidos se carearon por primera vez como parte del litigio civil presentado ante una Corte de distrito de Massachusetts, en el que la parte mexicana acusa a las empresas de prácticas comerciales “negligentes”, lo que facilita que miles de armas –alrededor de medio millón anual– se trafiquen a nuestro país y terminen en poder del crimen organizado.
Ayer, en una audiencia que se realizó por videoconferencia, los litigantes de las dos partes presentaron sus argumentos orales para que –sumados a los presentados por escrito en sesiones pasadas– el juez federal F. Dennis Saylor determine si admite o no la demanda interpuesta por el gobierno mexicano en agosto del año pasado, en la que reclama una indemnización de 10 mil millones de dólares.
Durante la audiencia, el juzgador preguntó si al aceptar la demanda mexicana se abriría la puerta para que otros países, incluido Rusia, presenten procesos similares contra las compañías. Se refirió a casos en los que se pudo usar armamento de éstas: Italia por los crímenes cometidos por la mafia siciliana, Israel por ataques del grupo Hamas e inclusive el actual conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.
“Si los ucranios están usando armas militares fabricadas en Estados Unidos o revólveres Smith & Wesson para defenderse, ¿puede el gobierno ruso venir y argumentar que les ha causado daño?”, planteó Saylor.