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El conflicto abierto en Sudán ha expulsado a más de 3,1 millones de personas de sus hogares, incluidos unos 700.000 que huyeron a países vecinos, según indicó la ONU, entre crecientes temores de que el país esté cayendo en una “guerra civil de plena escala”. Sudán se sumió en el caos a mediados de abril, cuando las tensiones acumuladas durante meses entre el ejército y un grupo paramilitar rival, las Fuerzas de Apoyo Rápido, estallaron en combates abiertos en la capital, Jartum, y otros lugares del país nororiental africano.

El conflicto dio al traste con las esperanzas sudanesas de restaurar la frágil transición a la democracia, que había comenzado tras un alzamiento popular que obligó al ejército a destituir al veterano dictador Omar al-Bashir en abril de 2019. Un golpe liderado por el ejército y las FAR trastoca la transición democrática en octubre de 2021. Más de 2,4 millones de personas han huido de sus hogares a zonas más seguras dentro del país, según la Organización Internacional para las Migraciones; 738.000 personas cruzaron a países vecinos.

Egipto acoge el mayor número de personas huidas, más de 255.500, seguido por Chad con unas 238.000 y Sudán del Sur con unas 160.800 personas, señaló la OIM. Más de 62.000 personas huyeron a Etiopía, más de 16.700 a República Centroafricana y unas 3.000 a Libia, añadió. Más del 72% de esos desplazados procedía de Jartum, y en torno al 9% de la provincia de Darfur Occidental, los dos lugares donde se han concentrado los combates, indicó la agencia migratoria.

Por ahora, los esfuerzos regionales e internacionales no han conseguido alcanzar un cese el fuego negociado ni permitir que las agencias humanitarias presten ayuda a los civiles atrapados en el conflicto. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió el fin de semana que el país estaba al borde de una “guerra civil de plena escala”.