En sesión semipresencial, Cecilio Morales Vázquez, hablante de la lengua tutunakú, consideró importante promover, rescatar, fortalecer y revitalizar las lenguas indígenas desde las aulas, pues la escuela juega un papel preponderante para la construcción de lo común y de lo propio desde la diversidad.
Al participar en el marco de la promoción que la Cámara de Diputados otorga al uso y conservación de las lenguas indígenas nacionales, el profesor en educación primaria, indicó que las mismas encierran un cúmulo de conocimientos, historia y tradiciones que definen la identidad de los pueblos, ayudan a entender y a negociar la realidad, su relación con la educación y la diversidad, así como con los factores sociales, económicos y políticos.
Representan, dijo, diferentes cosmovisiones del mundo; no son únicamente símbolos de identidad y sentido de pertenencia a un grupo, sino vehículos de valores cívicos y éticos. Su importancia forma parte de los sistemas de conocimientos mediante los cuales los pueblos forman un todo con la tierra y son cruciales para su supervivencia.
Añadió que México, es un mosaico cultural y lingüístico que nos identifica ante el mundo. En el país, se hablan al menos 68 lenguas originarias; cada una de ellas tiene sus respectivas variantes dialectales, de las cuales se sabe que se siguen hablando alrededor de 364 en todo el territorio nacional.
Las lenguas y las culturas representan el pueblo, el medio ambiente, la ideología; todas merecen respeto, son el vehículo de desarrollo conceptual y cognitivo del ser humano por naturaleza. Sin embargo, hoy las lenguas se extinguen paulatinamente, lo que significa que también se pierden las culturas y, con ellas, los conocimientos de nuestros ancestros, agregó.